Sara Heller y Chris Eidam son una pareja enamorada, que decidieron tener su primer hijo. Lo querían llamar Brody y durante el embarazo parecía todo ir perfectamente, hasta la semana 24.

Un análisis descubrió que el pequeño sufría de labio leporino en fase grave. Esta malformación suele darse durante el desarrollo de la cara, pero siempre de manera muy leve, con un labio que está partido. El caso de Brody solo se había dado una vez en la vida y ofrecieron a la pareja abortar. Ellos rechazaron el aborto.

El pequeño Brody nació, con la malformación condicionándole no solo el rostro, sino también las funciones de comer y hablar. Estos niños suelen someterse a varias operaciones durante su crecimiento, para conseguir recuperar una fisonomía normal. Pero el caso del hijo de Sara y Chris requería una intervención más difícil y, por tanto, más cara.

Sara reconocer que afrontó el problema de la mejor manera posible. En lugar de enfrentarse a comentarios y preguntas, quiso explicar en qué consistía el labio leporino y concienciar a los demás sobre la necesidad de ver a los bebés, de una forma diferente.

Una mañana, Sara salió con el bebé y unas amigas a comer a un restaurante. Después de la comida, el camarero puso delante de ella lo que parecía una servilleta, ¡pero en realidad era un cheque de 800 dólares! Y el mensaje: “Para su hermoso hijo”.

Sara no pudo contener las lágrimas. La pareja pudo comprar medicinas, acudir a un médico y operar a Brody. En la última operación, Brody ya pudo recuperar su labio de forma normal y próximamente le harán más operaciones para dejarlo perfecto. Su aspecto, como puedes ver en las fotos, es sorprendente.

Brody podrá hablar y comer perfectamente, tener un aspecto normal, aunque eso nunca ha sido impedimento para que sus padres y gente desinteresada lo quieran siempre.

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