Existen tres tipos de personas: 1) las que aman a sus mascotas y 2) las ven como una extensión más de la familia, y 3) las que simplemente los alimentan y los tienen como guardianes, ¿tú de qué tipo eres?

Dependiendo del tipo de personas les ves de una u otra manera, están los que piensan que es exagerado tratarles como uno más de la familia, y sin embargo otras personas sienten un gran amor hacia los perros, mimándoles en cada momento, hoy te vamos a enseñar por qué, científicamente nos ocurre que los lleguemos a querer y tratar como si fuesen hijos.

Pixabay

Este estudio se realizó en el Departamento de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad de Azabu en Japón, y el cual se basaba (dicho en palabras coloquiales), que el cerebro no define el tipo de oxitocina liberada por cada quien, es decir, al tener un perro el cerero libera oxitocina.

Esta hormona es denominada como la hormona del amor, y aparece en nuestro cerebro cuando hay una relación social afectiva, es aquí en donde los científicos japoneses, no supieron diferenciar la segregación de oxitocina por causa de los hijos o la ocasionada por los perros.

Pixabay

Dentro de las personas que viven con perros, no todas les tratan como a sus hijos, aún así les quieren, sólo que ellos no han creado ese vinculo afectivo con el animal, el mismo que se crea a través de la mirada del peludo.

Si te fijas en cuando miras a tu mascota, le hablas, lo acaricias e incluso cuando lo regañas por haber hecho algo mal, el can por medio de la mirada se hace saber un miembro más de la manada, te hace parte de él, de su vida y de esa manera es como te lo hace saber, ese es el momento cuando tu cerebro detecta a un miembro más en tu lista de seres queridos, y comienzas a tratarlo como si fuera un hijo más, y, está demostrado, que si no tienes hijos, es aún mayor la respuesta de amor que tienes hacía la mascota, ya que no tienes con quien más compartir tu cariño.

Pixabay

Al mirar fijamente a tu perro, refuerzas su seguridad, él conoce que le estás dando tu aprobación a formar parte de la manada, dicho de otra forma, nuestros amigos peludos se comunican con la mirada, no tanto con los ladridos como pudiera parecer, aunque bueno, si miras a los ojos a un perro que está a la defensiva, ten por seguro que no te ganaras su amor, y tampoco tu liberaras oxitocina, esto quiere decir que debes respetar su espacio.

pixabay

Es así que el cerebro por medio de terminaciones nerviosas y segregaciones químicas, hace que liberes esa hormona y por lo tanto no es nada extraño que verdaderamente ames a tu perro.

¿Para ti tu perro es un “perro-hijo”?

COMPÁRTELO CON TUS AMIGOS: