A lo largo de su historia, la humanidad se ha dedicado a cambiar su entorno, haciéndolo más cómodo para sí mismo. A veces al principio tienes que adaptarte, pero luego el orgullo y la arrogancia cobran su precio y el hombre nuevamente se atreve a luchar contra la naturaleza.

La naturaleza casi nunca responde con un golpe a otro. Donde el hombre ha descuidado su ataque, la naturaleza inexorablemente devuelve todo a sí misma. Y a veces toma formas muy inusuales:

Cactus crecieron en el tejado.

Un chango en la parte superior de un tanque de agua.

Una tortuga, tranquila y ocupada, cavó un hoyo cerca del camino y puso huevos allí.

Creciendo en ladrillos

Las olas arrojan a la playa un trozo de pared de ladrillo convertido

Un árbolito tipo bonsai creció en el pavimento.

Nadie los plantó allí, los hongos crecieron solos, aunque parece que no.

Este árbol creció en mi casa.

Mi cactus creció en forma de corazón

Aquí un calabacín de tamaño impresionante, decidió crecer en esta barra de una reja:

Debajo de mi cama encontré esta pelota de pingpong soportada por una fuerte tela araña.

Este árbol atravesó la cerca y ahora crece a ambos lados.

Estas puertas no se cerraron por mucho tiempo y el arbusto comenzó a absorberlas.

Esta enorme hoja llegó volando a nuestra cochera.

La ironía de la naturaleza: el árbol creció justo en la señal de prohibición

La primera foto fue tomada hace 16 años, antes del cierre de la base de la Marina en una isla tropical. El segundo en estos días.

Un árbol creciendo en una chimenea de una fábrica abandonada:

 Esto parece de una civilización abandonada:

De alguna manera, el árbol brotó a través de la tubería y salió de él a la intemperie.

Era como si allí, debajo de la corteza de la acera, hubiera una enorme criatura viviente. Aunque lo es, estas son las raíces del árbol.

La mancha amarilla es todo el recordatorio de la carretera de asfalto que había aquí:

Los árboles crecieron dentro de viejas chimeneas:

La madera absorbe lentamente una valla metálica

En lugar de ramitas y hierba, basura de la fábrica. Pero el nido es el nido.

 La hierba comenzó a crecer en las rayas negras de una manta abandonada.

Un girasol apareció a través de una pared en una tubería de drenaje.

Al final, como nos lo demostró en la cuarentena, la naturaleza siempre ganará. Ha estado millones de años antes de nosotros y estará cuando ya no estemos. Comparte esta sorprendente galería con tus amigos.