Austin Lynema es un oficial de la policía Grand Rapids (Michigan, Estados Unidos). El agente vio una mañana a un niño corriendo y llorando detrás del autobús del colegio y decidió ayudarle.

Al no poder parar el autobús que el pequeño había perdido, se ofreció llevarlo al colegio. El niño se llamaba Thomas Daniel y tenía 9 años. Le contó al oficial Lynema que nunca había faltado a clase y no quería que esa fuera su primer vez.

De hecho, celebraba justo ese día su cumpleaños e invitó al oficial a su casa. También le confesó estar algo preocupado, porque sufría acoso en el colegio y que probablemente nadie iría a su cumpleaños.

Lynema se conmovió por la historia y acudió a la fiesta de cumpleaños. ¡Pero descubrió que efectivamente era el único que había ido! Aparte de los hermanos de Thomas, no había nadie más. Ni siquiera una tarta de cumpleaños.

El oficial se conmovió y movilizó a todos sus compañeros al día siguiente. Cuando Thomas bajaba del autobús del colegio, todo un grupo de policías le esperaba cantándole Feliz Cumpleaños.

Los policías le recibieron además con un pastel de donuts Krispy Kreme y bolsas de la policía Grand Rapids llenas de regalos como juguetes, camisetas y gorras.

Thomas dijo que era el mejor día de su vida y, lo más importante de todo, se dio cuenta de que aunque lo parezca, no está solo, siempre hay gente dispuesta a ayudar como el policía Lynema y todos sus compañeros de Grand Rapids.

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