Todo el mundo quiere una mejor amiga, que esté siempre a las buenas y a las malas. Lo que algunas personas no se dan cuenta es que esta mejor amiga está incluso antes de que lleguemos a este mundo. Esa mejor amiga es tu madre.

El amor de una madre no tiene fin

El amor que una madre profesa por su hijo e hija es constante, no termina nunca. Se dice incluso que es una relación tanto corporal como espiritual y que nada puede compararse a ello.

El vínculo con tu madre comienza desde el vientre

En el momento en que una madre es consciente de que está embarazada, el vínculo con su pequeño en desarrollo ya ha comenzado.

No es necesario verse, desde ese momento ya lo protege, lo cuida y lo quiere. Es el fenómeno natural de la vida y la protección de la madre hacia los hijos.

El sacrificio de una madre no tiene límite

Una madre daría por sus hijos su propia vida, por no hablar de que se sacrifica en lo que haga falta. Desde dinero hasta tiempo, le donaría un órgano si es necesario, le apoyaría en todo momento.

En la práctica, no existe ningún límite interpuesto entre el sacrificio que una madre está dispuesta a hacer por su hijo e hija.

El amor de una madre se tiene, no hay que merecerlo

Un aspecto clave entre el amor de una madre y sus hijos es que se tiene por Naturaleza, no se debe ganar o merecer. No importa cuánto se equivoquen o les fallen, el amor de la madre siempre se tiene pase lo que pase.

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